¡Te amaba y me chingaste! Por Nora de la Cruz
- 23 abr 2019
- 7 Min. de lectura
Actualizado: 9 abr 2020

Vivimos en una época en donde los refritos de las telenovelas ya deben de ir en su décima vuelta, en que las películas son live actions que solo vienen a arruinar nuestros recuerdos de la infancia con CGI forzado o bien tratándose de películas mexicanas es más entretenido descubrir ahora de qué película europea o asiática se robaron el guión que en realidad ver la versión con Omar Chaparro. Es una época en la que sentimos que ya hemos escuchado todas las historias de amor que puedan existir (o por lo menos las heteronormativas) y debo admitir que me sentía parte del club de personas que quieren ver historias nuevas o por lo menos que reflejen cierto aire de modernidad y evolución y mis plegarias fueron respondidas con la llegada de “¡Te amaba y me chingaste!”.
Se podría decir que se trata de una historia de amor con un título bastante descriptivo y que le puede aludir a muchos.
Nuestra historia nos presenta a nuestros dos protagonistas y almas jóvenes, por un lado tenemos Fosca María, una maestra de música que disfruta de su vida de sencillez acompañada de su gato en un modesto departamento sin alardes de grandeza, por el otro lado de la moderna y de barrio tenemos a Tito Lucio, un reconocido marimbero pero que su fama no solo se debe a su talento musical pero a su estilo de vida despreocupado, etílico y mujeriego (puntos a la autora por los tan emblemáticos nombres). Ya saben, la joven protagonista modesta y sencilla que por azares del destino tiene contacto con ciertas personas de sociedad y así es como sabe de la existencia del galán Tito, a quien no le va ni le viene y no tiene mayor interés por él por su misma fama de fiestero, pero un día sin previo aviso entre las calles movidas y los puestos de tacos se le acerca a la joven una carroza, (yup una carroza y azul) de la cual baja un mozo con una carta dirigida hacia ella (yup una carta y con sobre rosa) en la cual se le avisa que el joven Tito la invita al fiesta de la señorita Lucrecia Popofona con la mera intensión de darles celos a dicha anfitriona con nombre de mascota de señora de alta alcurnia. Fosca después de acceder a asistir a dicho baile (aunque fuera por la razón de ser usada para dar celos a otra mujer, cada quién) y de quedar a solas con Tito ambos comienzan a darse cuenta que tal vez este cruce de mundos no es tan mala idea, porque así como que no quiere la cosa se comienzan a encariñar el uno con el otro pero no podía hacerse esperar el peor y más malvado villano de todas las historias de amor: la falta de comunicación.
Sinceramente no quiero dar más detalles de la trama por que al tratarse de un libro tan corto de tan solo 85 páginas (creo se podría decir que es una novela corta, corríjanme si estoy mal) no quiero echarles a perder la intriga de leerlo y de saber quien será el ganador de esta historia si el amor o la desilusión.
Se trata de un libro que aparte de tener a sus dos personajes principales, a mi parecer otro personaje que cobra vida son los detalles presentes a lo largo de toda la novela que son los que hacen que este libro no sea solo otra historia de amor. Todos los guiños a la cultura mexicana están bien posicionados y se leen de una manera tan natural que hacían que se me alegrara el corazón con un pequeño sentimiento de pertenencia, los pequeños chistes cultísimos que sí lograba captar hacían que mi ego de “intelectual” se inflara solo un poco más, y estos dos aspectos, esta combinación de alta y baja cultura como pequeños guiños a lo largo de la obra la hace principalmente una lectura muy amena, familiar pero sin desmeritar al lector. Si bien el libro tiene un aire más chilango sigue siendo relevante para cualquier mexicano que lo lea y que le gusten los boleros, el mezcal y reconozca el olor a Zote rosita. Y también como no queda claro en qué época está pasando todo esto ya que es un mundo con carruajes y paradas del metro, creo que hace referencia a que este tipo de historias, de un amor normal y común pasaron hace años y siguen pasando.
La autora tiene una clase y puntería para narrar cosas tan comunes, como golpearse el dedo meñique con al esquina de un mueble pero lo que me gustó más fue su forma de plantear el romance porque lo hace no como algo celestial e inmaculado como muchas veces nos lo hacen ver para alterar nuestras expectativas de qué esperar en una pareja. Nos plantea un enamoramiento sincero, palpable y bruto, que si bien llega poco a poco a cambiar las cosas no llega para resolverte toda la existencia. Pero así como narra un enamoramiento bonito, logra captar perfectamente el lado contrario, la pérdida y el recordar en cosas pequeñas al ser una vez amado, para no dar más detalles de la historia solo les dejaré una de mis frases favoritas “había decido dejar de comer tacos por un tiempo pues ya no podía decir ‘dos de macisa con salsa roja’ sin sentir que se le comprimía el corazón” ¿Qué puede haber más triste y real que eso?
Es una lectura con muchas frases con las que se puede sentir el lector identificado y esto no lo digo como algo malo y siento la necesidad de aclarar que no es algo malo porque actualmente creo que ya se usa hasta como de burla decir que algo es “relatable” o algo con lo que nos podemos sentirnos identificado y creo que es debido a algo a lo que yo llamo el efecto Horóscopo ¿A que rayos me refiero con esto? Sabemos que existe la creencia de que los Horóscopos están escritos para que le resonen a quien sea que los esté leyendo, ya sea Virgo, Sagitario, Piscis en retrograda o en eclipse o lo que sea, y por ello la gente los consume, por que están leyendo justo lo que quieren oír. Lo cual puede pasar hoy en día con los influencers y youtubers, que hacen su contenido a veces con la intención de solo darle a las personas lo que quieren escuchar para que se sientan identificadas y se mantenga viva la ilusión de que cualquiera puede llegar a ser influencer ¿Y porque todo este parentesis en la reseña del libro? Porque creo que se trata de un libro sinceramente identificable, en el sentido de que apela a las fases de un enamoramiento por las que probablemente pasamos muchos, o bien que le puede pasar a cualquier, pero sin caer en lo meloso o cursi o cliche. El lector se puede sentir identificado con los personajes porque la narración permite que la realidad siga siendo parte importante de la historia. En primera instancia los personajes son sumamente humanos (lo cual en Femme siempre vamos a apreciar y aplaudir) que tienen ocupaciones si bien tal vez no tan comunes (yo nunca he el placer de conocer a un marimbero en persona) no son del otro mundo, y la autora hace uso de infinidad de recursos narrativos colocados de manera estratégica para sentir que esta historia puede pasar en cualquier ciudad mexicana y a cualquiera que esté comiendo unos tacos.
Tal vez una de mis quejas principales con el libro es que a partir de cierto punto pierde un poco el balance. Algo que me encantó es que en las primeras páginas podíamos seguir la historia siempre desde los dos puntos de vista, el de Fosca y el Tito. Cada uno tenía su tiempo para dar su punto de vista lo cual hacía que se enriqueciera mucho la narración porque era estar viviendo de cerca esa dinámica en pareja de la cual a veces no se dan cuenta entre ellos. Un aspecto que, como dije, en ciertas ocasiones se desbalanceaba un poco pero nuevamente volvía a retomar un curso equitativo.
Un detalle que me encantó fue la presencia de la figura de Ovidio, el poeta romano. Desde la contraportada, la dedicatoria, la introducción a cada capítulo y el mozo de Tito, está presente y es una manera no pretenciosa de aludir a las enseñanzas que el poeta nos dejó con respecto al amor. Hacen que la novela no solo se sienta inteligente y bien planeada, sino que con los pies en la tierra, aludiendo a la realidad sin caer en el cinismo y sin perder el humor.
Es un libro que creo vale muchísimo la pena leer porque si bien la trama podría resultar altamente conocida sobre todo para el público que creció con las películas de Disney o escuchando las telenovelas a la hora de comida, se trata de un retailing que en lo personal no imagine podría existir pero me alegra que se haya cruzado en mi camino. Soy creyente de que la amatonormatividad es algo real, que desde pequeños nos meten en la cabeza que nuestra vida únicamente estará resuelta cuando encontremos pareja y que esa es la única forma de sentirnos valorados y queridos, esto deforma la idea de romance y todos los días nos quieren vender la idea del amor bonito envuelto en color rosa y rodeado de globos tanto en películas, series y libros, a lo cual cada quien tiene la libertad de consumir el entrenamiento que desee pero la existencia de libros como ¡Te amaba y me chingaste! Lo que hace es plantearnos más opciones y darnos un respiro del mundo de Romeo y Julieta para presentarnos a Foscana y Tito.
Agradecemos ampliamente a Nora de la Cruz por confiar en nosotras y en este proyecto y hacernos llegar una copia de este libro. De verdad que muchas gracias por el apoyo y los retweets.
Disclaimer: En Femme FataLEE creemos que las palabras son palabras y tienen la capacidad de ofender o alabar según sea el uso que le da la persona que las dice y el aguante de la persona que las escucha. Es por ello que no creemos en la sensura de “malas palabras” ya que las palabras no son malas ni son buenas, son solo la herramienta que usamos para reflejar la evolución de nuestra sociedad.
Así que ¡fuck it!



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